En 2021, la directora de Cafh, Ana Cristina Flor, recordó a los miembros que otro aspecto importante a considerar es que, así como las personas no son meros seres biológicos, sino que, a través de nuestra capacidad de libertad, tenemos un propósito en la vida, Cafh tiene un propósito en el mundo, tiene una misión.
Cafh es un camino místico.
Nuestra misión es desarrollar una parte del misticismo del futuro, el Misticismo del Corazón. Nuestra herencia e identidad hacen de Cafh un camino de iniciación, de formación, que implica un viaje, un descubrimiento progresivo y gradual, un proceso continuo de autoconocimiento y autodeterminación.
Cuando alguien se siente atraído a seguir el camino de Cafh, necesita ser introducido gradualmente a una serie de ideas y prácticas. Este primer contacto revela al alma sus posibilidades. En esta etapa de conocimiento del Camino, el alma discierne cuál es su sentimiento genuino, su modalidad para expresar su vocación espiritual.
Esta modalidad se expresa a través de los Votos que el alma elige libre y conscientemente asumir. Y se manifiesta incluso en la decisión de no hacer ningún Voto.
Desde una perspectiva lineal, típica del paradigma moderno, podríamos ver los Votos como una especie de garantía o certificado de desarrollo, o interpretarlos como una forma de medir, comparar e incluso considerarlos elementos de control y manipulación. Nada más lejos de su verdadero valor espiritual. No hay mejores ni peores, más importantes ni menos importantes. Tampoco hay garantías de desarrollo. Lo único que cuenta es el esfuerzo continuo por hacer de este compromiso una realidad en nuestras vidas. En ese sentido, nos convertimos en acreedores de los Dones de Cafh.
Desde la visión de Cafh como un organismo vivo, los Votos son la expresión manifiesta de la forma en que el alma vive su vocación y de la parte del Cuerpo Místico que anhela habitar. Determinan áreas de desarrollo. Todas estas áreas son necesarias en el Cuerpo Místico de Cafh, ya que cumplen una función en dicho Cuerpo.
El Voto es una expresión de la necesidad del alma de cruzar un umbral en su vida como parte de su proceso, de su viaje. Es un acto soberano. Un umbral marca un campo de posibilidades que el alma desea explorar. Representa también el desafío del alma de ir más allá de las barreras de la razón, de los límites de la materia, de entrar en un mundo desconocido, de conectar con lo trascendente dentro de su ser y con el universo entero.
Por lo tanto, en Cafh, el Voto puede entenderse como una confirmación íntima, una necesidad espiritual de adherirse voluntariamente a lo desconocido, a lo Divino.
Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que es posible dar este paso hacia lo desconocido sin hacer ningún voto explícito. Asimismo, reconocemos que muchas almas en otros caminos y en otros grupos tienen diferentes maneras de transitar el proceso de desenvolvimiento.
Cafh es un camino místico.
Nuestra misión es desarrollar una parte del misticismo del futuro, el Misticismo del Corazón. Nuestra herencia e identidad hacen de Cafh un camino de iniciación, de formación, que implica un viaje, un descubrimiento progresivo y gradual, un proceso continuo de autoconocimiento y autodeterminación.
Cuando alguien se siente atraído a seguir el camino de Cafh, necesita ser introducido gradualmente a una serie de ideas y prácticas. Este primer contacto revela al alma sus posibilidades. En esta etapa de conocimiento del Camino, el alma discierne cuál es su sentimiento genuino, su modalidad para expresar su vocación espiritual.
Esta modalidad se expresa a través de los Votos que el alma elige libre y conscientemente asumir. Y se manifiesta incluso en la decisión de no hacer ningún Voto.
Desde una perspectiva lineal, típica del paradigma moderno, podríamos ver los Votos como una especie de garantía o certificado de desarrollo, o interpretarlos como una forma de medir, comparar e incluso considerarlos elementos de control y manipulación. Nada más lejos de su verdadero valor espiritual. No hay mejores ni peores, más importantes ni menos importantes. Tampoco hay garantías de desarrollo. Lo único que cuenta es el esfuerzo continuo por hacer de este compromiso una realidad en nuestras vidas. En ese sentido, nos convertimos en acreedores de los Dones de Cafh.
Desde la visión de Cafh como un organismo vivo, los Votos son la expresión manifiesta de la forma en que el alma vive su vocación y de la parte del Cuerpo Místico que anhela habitar. Determinan áreas de desarrollo. Todas estas áreas son necesarias en el Cuerpo Místico de Cafh, ya que cumplen una función en dicho Cuerpo.
El Voto es una expresión de la necesidad del alma de cruzar un umbral en su vida como parte de su proceso, de su viaje. Es un acto soberano. Un umbral marca un campo de posibilidades que el alma desea explorar. Representa también el desafío del alma de ir más allá de las barreras de la razón, de los límites de la materia, de entrar en un mundo desconocido, de conectar con lo trascendente dentro de su ser y con el universo entero.
Por lo tanto, en Cafh, el Voto puede entenderse como una confirmación íntima, una necesidad espiritual de adherirse voluntariamente a lo desconocido, a lo Divino.
Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que es posible dar este paso hacia lo desconocido sin hacer ningún voto explícito. Asimismo, reconocemos que muchas almas en otros caminos y en otros grupos tienen diferentes maneras de transitar el proceso de desenvolvimiento.