En el tema «La Resurrección de Hes», cuyo efecto es el arrobamiento, aprendemos a permanecer en el corazón de la Divina Madre; descubrimos el amor que mueve el universo. Es el tema en el que se ejercita dar un paso más para unirse a Hes. Es necesario morir para renacer: morir a la multiplicidad para renacer en la unidad.
La Resurrección de Hes nos lleva a suspendernos en la presencia divina y, allí, conocer el arrobamiento del Amor Real. Nos conduce a la Sabiduría Espiritual.
¿Por qué es importante meditar sobre «La Resurrección de Hes»? Porque nos recuerda que aquello que conocemos y percibimos como la manifestación activa necesita completarse con el potencial para constituir la realidad total. Nuestro Fundador dijo que «Cafh es una ventana abierta a la eternidad». Esta frase representa la actitud que cultivamos mediante la meditación sobre el tema «La Resurrección de Hes»: abrir una ventana a la eternidad.
Existe una interacción continua entre lo activo y lo potencial, entre Ahehia y Hes. Cualquier expresión de la manifestación activa conlleva una consecuencia en estado potencial, la cual, a su vez, se manifiesta en una acción concreta. La realidad abarca, por tanto, tanto lo activo como lo potencial.
Nuestra limitación radica en el hecho de que solo percibimos, de manera directa, el aspecto activo de la realidad; es decir, percibimos a Ahehia. En cuanto al aspecto potencial —Hes—, solo podemos intuirlo. Esta intuición se manifiesta en nuestra conciencia como un acercamiento al sentido de la eternidad. Mantenernos interiormente presentes ante la eternidad de Ahehia-Hes-Ahehia-Hes constituye, para nosotros, la experiencia del arrobamiento.
Cuando fijamos la mirada en el «aquí y ahora» —entendido como opuesto al pasado y al futuro—, nuestra visión se desvirtúa; No comprendemos las consecuencias futuras de nuestras acciones ni aprendemos de nuestro pasado, y corremos el riesgo de caer en el egoísmo, en las gratificaciones inmediatas; es decir, en el ciclo de ignorancia-dolor.
El sentido de la eternidad nos salva de este peligro y nos centra en el Amor.
«Es necesario darlo todo al Amor, absolutamente todo». Con estas palabras podríamos resumir nuestra misión en este mundo, y también nuestro Camino.
La Resurrección de Hes nos lleva a suspendernos en la presencia divina y, allí, conocer el arrobamiento del Amor Real. Nos conduce a la Sabiduría Espiritual.
¿Por qué es importante meditar sobre «La Resurrección de Hes»? Porque nos recuerda que aquello que conocemos y percibimos como la manifestación activa necesita completarse con el potencial para constituir la realidad total. Nuestro Fundador dijo que «Cafh es una ventana abierta a la eternidad». Esta frase representa la actitud que cultivamos mediante la meditación sobre el tema «La Resurrección de Hes»: abrir una ventana a la eternidad.
Existe una interacción continua entre lo activo y lo potencial, entre Ahehia y Hes. Cualquier expresión de la manifestación activa conlleva una consecuencia en estado potencial, la cual, a su vez, se manifiesta en una acción concreta. La realidad abarca, por tanto, tanto lo activo como lo potencial.
Nuestra limitación radica en el hecho de que solo percibimos, de manera directa, el aspecto activo de la realidad; es decir, percibimos a Ahehia. En cuanto al aspecto potencial —Hes—, solo podemos intuirlo. Esta intuición se manifiesta en nuestra conciencia como un acercamiento al sentido de la eternidad. Mantenernos interiormente presentes ante la eternidad de Ahehia-Hes-Ahehia-Hes constituye, para nosotros, la experiencia del arrobamiento.
Cuando fijamos la mirada en el «aquí y ahora» —entendido como opuesto al pasado y al futuro—, nuestra visión se desvirtúa; No comprendemos las consecuencias futuras de nuestras acciones ni aprendemos de nuestro pasado, y corremos el riesgo de caer en el egoísmo, en las gratificaciones inmediatas; es decir, en el ciclo de ignorancia-dolor.
El sentido de la eternidad nos salva de este peligro y nos centra en el Amor.
«Es necesario darlo todo al Amor, absolutamente todo». Con estas palabras podríamos resumir nuestra misión en este mundo, y también nuestro Camino.


